12 de diciembre de 2011


 Ahí, en ese lugar, todo está invertido, todo es al revés, está en otro ángulo, es como una fantasía encerrada en un cristal, de cualquier forma y tamaño, pero siempre hermoso.
¿Será ese un mejor sitio? Es decir, todo es al revés, es lo que acá no es, por eso, tal vez, sea mejor que este mundo ordinario y sin maravillas en el que vivimos, en el que también nos vemos encerrados.
Mirate en el espejo con mucha atención, mirá a través de él, y sonreí, porque capás ese es el mundo al cual vamos cuando todas las partículas de nuestros cuerpos sin vida desaparecen de este. Sonreí, porque en algún tiempo vas a poder vagar por él, sin segundos que se acaben, ni invierno o primavera, ni mortalidad, solo eternidad
Pensalo bien, ya que no sabés con que te vas a encontrar, pero mejor que esto seguro, porque cualquier cosa es mejor que esto.
No sé vos, pero yo quiero saber, me da curiosidad lo que pueda llegar a ser ese lugar, me da intriga probar el sabor de una vida, una muerte, una eternidad sin sentidos o sentimientos, sin nada de lo que hay acá.
Si, yo sé que existe, que está justo ahí, del otro lado del cristal está ese mundo, porque cuando apoyo mi mano, siento la vibración, y hasta se me contagia un poco de ese toque  especial que abunda en él.
Justo ahí, atrás del cristal, del otro lado, está el Mundo del Espejo.
Dejá de gritar, vas a lastimar tu voz…
No, ¿sabés qué? Gritá todo lo que quieras, perdé tu voz, que la tenés solamente para molestar a los demás, perdela en lo más profundo de tu terquedad y egoísmo, porque son infinitos, y ahí te va a costar encontrarla.

10 de diciembre de 2011

 “Si vos te caés, yo te sostengo”, era así la onda, ¿no? Me parece que sí, pero muchas veces, o la mayoría, no funciona como debería. Esas veces pasa algo como “si te caés, jodete”, porque quien se supone que tendría que sostenerte, en vez de eso, se te caga de risa cuando te golpeaste contra el piso. Y bueh, así se va aprendiendo, de a poco y a los palazos, delante de quienes podemos ir mirando al frente, sin miedo a tropezar, y con quienes hay que ir mirando el piso, lento y sin avanzar demasiado.
Por favor gente, ¿cuándo vamos a dejar a un lado la falsedad? Supuestamente eso es algo que nos molesta a la mayoría de nosotros pero, entonces, ¿por qué se usa de manera tan cotidiana?
No hay que confundir el respeto o la educación con la falsedad, así que no se miren así, no me miren así, con esa sonrisa de tiburón que es tan auténtica como una moneda de dos pesos. 

¿Por qué te escapás de mí? No corras, no te vas a poder esconder.
Esperá, no estoy tratando de lastimarte ni de reprocharte nada, quiero evitar eso.
Cooperá conmigo, ayudame, y así te voy a poder ayudar yo a vos.
¿Cuántas veces te tengo que decir que no me tengas miedo? A vos tenete miedo, a tus vicios, a ese cartón de vino que tenés en las manos tan sobreprotectoramente, como si fuera tu bebé.
Calmate, no me grites más, se supone que tu bebé soy yo, así que tratame bien.
¿Tanto te cuesta entender que quiero ayudarte, cuidarte?
No quiero verte más autodestruirte, así que si lo querés seguir haciendo no me metas a mí, no me hagas tu cómplice, no estoy de acuerdo con lo que hacés.
Si vas a seguir, avisame, así me voy de acá antes de ver el final de tu historia…

8 de diciembre de 2011

Andate si querés, despedite de este mundo y volá, usa tus alas, esas que nunca abriste por miedo, y huí. Escapate de toda esta mierda, de lo que te ahorca, de lo que te reprime y de lo que te hiere, no importa si eso es de cobarde, nadie te va a juzgar, o al menos no yo, porque si pudiera, haría lo que estás por hacer. Si yo tuviera un par de alas fuertes y hermosas como las tuyas, ya me hubiera ido de acá hace tiempo, mucho tiempo. Así que dejalo fluir, hace lo que tu corazón marchitado y agónico te diga, volá, y no tengas miedo de llegar alto, porque siempre te voy a estar viendo, voy a estar cuidando de vos, aunque me quede con los pies puestos en la tierra. Hacé lo que yo no soy capaz de hacer, hacelo por vos y por mí, por tu felicidad, que es la mía.
Volá lejos, tan lejos como puedas, porque cuando esto se empiece a derrumbar, no va a parar hasta terminar con todo.
Ahora resulta que todo lo que hago está mal. ¿Por qué? ¿Por qué a vos no te parece cómo hago ciertas cosas, eso significa que son incorrectas? Pero por favor, miles de cosas que vos hacés me parecen impensables, pero no por eso tengo la necesidad de molestarte todo el día por ellas. Entonces, ¿por qué vos no hacés lo mismo? 
Simplemente ignorame, como venís haciendo desde hace tanto tiempo con otras cosas que no querés ver, repetí tu comportamiento, mutalo, lo que sea, pero deja de ver con ojo crítico todo lo que hago o dejo de hacer, porque es mi vida, y yo la vivo como quiero, como me parece que está bien, como me sale, porque no tengo instrucciones, y me encanta no tenerlas, ¿sabés? Me encanta caerme, tropezarme, hasta romperme algún que otro hueso en el intento de hacer las cosas que creo correctas.
Y no me vengas con esa excusa idiota de que estás tratando de ayudarme, porque si realmente quisieras hacer eso, me estarías apoyando, me tendrías fé en las cosas que hago y no las cuestionarías.
Si no podés ignorarme, si no podés no prestarme atención, entonces alejate, o deja que me aleje yo. Aveces la distancia hace bien, o al menos no empeora las cosas. Prefiero eso antes que tenerte sobre mí el día entero, sin respiros ni descansos. No te soporto ni un segundo más, ni vos a mí, entonces hacelo, alejate, que nos va a hacer bien a las dos.

7 de diciembre de 2011

Carta De Un Suicidio

Bueno, si alguien está leyendo esto, es porque tuve el valor, y la cobardía, de hacer lo que desde hace mucho tiempo quería: Terminar con mi vida, con mis penas y mis desgracias, con mis llantos y mis desdichas.
¿Por qué digo que tuve el valor y la cobardía? Yo opino que tuve el valor de hacerme daño a mi misma, cosa de la cual me creía incapaz, y lo hice porque sentí miedo, cobardía de seguir viviendo, de lo que me esperaba, de todo lo que tenía preparado la vida para mí. Preferí chocarme en la curva antes que seguir sorteando obstáculos, porque eso era más fácil, y porque no tenía ganas de pisar el acelerador por mucho tiempo.
Me gustaría explicar el por qué de mi decisión, pero la verdad es que ni yo la entiendo bien, o no soy capaz de traducir lo que sentí a palabras.
Hoy, más que nunca, puedo decir que el dinero no compra la felicidad. Si bien el dinero puede pagar muchas cosas, como un psicólogo, que muchas veces hace bien, porque te lleva de vuelta a la cordura, a lo que es moral en esta vida, a lo que es correcto, no siempre eso ayuda, porque la cordura no es siempre una buena compañera, ya que no te permite huir ni un segundo a un mundo propio, uno inventado, uno mejor.
Créanme, viví en los dos polos, locura y cordura, y puedo decir, indudablemente, que me quedo con la primera…
Por favor, no llores, sonreí, solo sonreí para mí, aunque sea una vez más.
Por favor, agarrame la mano, y si tenés miedo, hundí tus uñas en ella hasta que sangre.
Por favor, quiero un simple abrazo, sentir tu calor de nuevo cerca de mí, de este mundo.
Por favor, levantate de ahí y caminá, caminá como si no hubiera pasado nada.
Por favor, mirame, pero mirame atentamente, no con esos ojos vidriosos y vacíos, abiertos en vano.
Por favor, quiero escuchar tu voz otra vez, esa que me cansé de escuchar tantas horas sin parar.
Por favor, quiero que hagas algo, lo que sea, pero demostrame que seguís ahí, que estás vivo.
Por favor, solo eso quiero, aunque sea un soplo de tu respiración, el bombeo de tu corazón, un latido.
Por favor, rasguñá ese cajón en el que estás, rompelo, no dejes que te entierren más profundo, te necesito acá.

Y estamos acá de nuevo, al comienzo del círculo, ¿o es el final? No sé, pero siempre sigue, gira y gira, sin rumbo fijo, solo con ganas de seguir girando. Estaría bueno que pare, al menos por un rato, porque voy a vomitar.
A vos te voy a vomitar, arriba tuyo, voy a vomitar discusiones, peleas, angustias, ganas de terminar con mi vida, todo lo voy a vomitar sobre vos. No me digas que exagero, porque sé bien que vos sos mis problemas y mis malestares, sos el veneno.
Continuamente giramos, seguimos y seguimos, sin rumbo fijo, con ganas de girar, siguiendo. A veces yo giro en sentido contrario, porque está bueno, me distrae, me marea, pero siempre encontrás la manera de hacerme volver al carril, para que gire con vos, porque pensás está bien hacerlo así, como lo haces. Pero fijate, porque estamos así solamente para que me tengas cerca, para poder sacarme las ganas de girar y que pare de una vez, y no te voy a dejar, porque quiero seguir, pero para el lado contrario, así capás chocamos, nos descarrilamos, y se acaba este círculo, así soy capaz de seguir por mi propia dirección, lejos tuyo.