11 de noviembre de 2011

A veces me gustaría gritar lo que pienso, lo que siento, lo que me parece que está bien o mal, y siempre me callo, guardo mis pensamientos en lo más profundo de mi mente, solo por miedo de lastimar a los demás, de decir algo que podría no gustarles, o herirlos de alguna manera: termino reprimiendo mi verdad.
Pero al mismo tiempo que protejo a las otras personas me lastimo yo, porque guardar las cosas, en especial las que tienen filo, puede hacer que me corte, o simplemente pueden pesarme, y no está bueno llevar mucho peso, ya que corrés el riesgo de quedarte aplastado abajo.



 

Amigos Verdaderos

¿Por qué debería decirte “amigo” si realmente no lo sos? ¿Por qué pensás q con una disculpa se arregla todo? ¿Por qué pensás que tengo que perdonarte siempre, y callarme? Se supone que una amistad no tiene que costar, no tenemos que estar todo el tiempo enojados el uno con el otro, para después rogar por una simple disculpa, que es solo eso, una disculpa, y no te hace olvidar lo que pasó. Se supone que una amistad tiene q fluir, salir de la nada, y hacerte bien. Entonces, ¿te parece que en realidad somos amigos?
La forma en la que pasan las cosas me hace pensar que no tengo una buena razón para decirte que sos mi amigo. Me parece que simplemente nos acostumbramos a la presencia del otro, y ahora nos parece necesaria. Creo que si te dejo de hablar un día, no voy a sentir un cambio drástico en mi vida, simplemente un hueco, un pequeño hueco que con el tiempo va a dejar de ser importante, o va a ser llenado, lo que es peor, porque eso significaría no solamente que no eras demasiado importante para mi, sino que podrías ser reemplazado por otra persona.
Sin más que decir, me despido de vos, porque alguien está tocándome la puerta.