27 de octubre de 2011


¿Alguna vez te sentiste invisible y quisiste realmente, con todas tus fuerzas, desaparecer? ¿Alguna vez sentiste que tu opinión no valía, y que daba lo mismo lo que dijeras?
¿Alguna vez tuviste el típico sueño en el que tenés algo importante que decir, algo que no puede esperar, y las personas a tu alrededor no te prestan atención, hagas lo que hagas?
Ese sueño es uno de los peores, porque es como si no existieras, y uno se despierta nervioso, transpirado y pidiendo que nunca le pase algo así, porque sentirse invisible es una de las cosas más feas que te pueden pasar.
¿Alguna vez te pasó el desear tener esa pesadilla? O, mejor dicho, ¿alguna vez te pasó el querer estar teniéndola, justo en ese momento? Si, seguramente te pasó, pero no estas teniendo una pesadilla, la estas viviendo: sos una persona a la cual nadie le presta atención, una persona sin derecho a opinar, sos una persona invisible.
Che, esperá, ¿a dónde estás ahora?
No te veo…

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